Sad Hill, el tesoro era el Cementerio (parte 1)

En 1966, Sergio Leone rodó en un caluroso verano “El bueno, el feo y el malo”, película con la que cerraba la afamada “Trilogía del Dólar”.

Sad hill cementerio
Sergio Leone en el Cementerio de Sad Hill

Por aquel entonces, el concepto del turismo cinematográfico era algo totalmente desconocido y, probablemente, al director romano ni se le hubiera pasado por la cabeza que, medio siglo después, los escenarios naturales de sus rodajes fueran objetos de auténticos cazadores de… localizaciones.

Sin embargo, esta es la realidad. Si bien su carrera cinematográfica no contó en sus inicios con mucho entusiasmo de la crítica, el tiempo ha convertido su legado en auténtica leyenda y parte de ese legado es, precisamente, esa búsqueda de los parajes usados en las películas, ese empeño por pisar las mismas piedras que pisaron gigantes del cine como Clint Eastwood, Eli Wallach, Lee Van Cleef o Claudia Cardinale.

Almería, Granada y Madrid habían sido los lugares elegidos para “Por un puñado de dólares” y “La muerte tenía un precio”

spaguetti western sergio leone fistfull of dolars
Por un puñado de dólares (1964) en Hoyo de Manzanares (Madrid)
sergio leone spaguetti western for a few dollars more
La muerte tenía un precio (1965) en Los Albaricoques (Almería)

Dos son los paisajes más reconocibles en estas dos cintas: el desierto de Tabernas en Almería y los granitos de la Pedriza de Madrid, ambos usados en muchísimos otros rodajes.

Sin embargo, para “El bueno, el feo y el malo”, Leone buscaba algo diferente y la presencia de Antonio Pérez Giner en el equipo de producción provocó que el Valle del Arlanza entrar a formar parte del imaginario del director romano. Antonio Pérez Giner había sido anteriormente parte del equipo de Javier Setó en “El valle de las Espadas” (1963) y es el gran culpable de que, finalmente, Burgos fuera la provincia que más minutos de rodaje suma en la tercera película de Clint Eastwood en España.

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Cartel de “El valle de las espadas” (1962)

 

La magia del cine permitió que la preciosa Peña Carazo sirviera en apenas unos años de diferencia, escenario ficticio de dos acontecimientos históricos totalmente diferentes: la Unificación de Castilla y la Guerra Civil Americana.

peña carazo valle de las espadas
Fotograma de “El valle las espadas” con la Peña Carazo al fondo

Cuenta la leyenda que Sergio Leone se enamoró de la mole calcárea de la Peña Carazo y lo que seguramente termino de convencerlo fue la presencia del Río Arlanza, que guarda ciertas similitudes con el Río Grande.

(continuará)

 

 

 

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